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"Nada podemos esperar sino de nosotros mismos"   SURda

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09-10-2014

 

Por una Islandia sin fuerzas armadas (ya es) 

 

SURda

Opinión

Fernando Moyano

 

En diciembre pasado ocurrió un hecho extraordinario. La policía de Islandia mató a un hombre al que perseguía, al producirse un tiroteo. 

Lo extraordinario, por cierto, no es que en alguna policía mate a alguien, así como se dice que no es noticia que un perro muerda a un hombre. Lo extraordinario es que es  la primera vez en la historia de Islandia   que ocurre algo así. 

Era una persona con perturbación mental que se atrincheró en su apartamento y empezó a disparar a la calle. Luego de tratar inútilmente de neutralizarlo incluso con gases lacrimógenos varios policías ingresaron por la fuerza, el hombre respondió a balazos hiriendo a dos, respondieron al fuego y lo mataron. La policía expresó sus condolencias y los efectivos que participaron en la operación recibieron atención psicológica. 

Islandia tiene una de las tasas de criminalidad más bajas del planeta.  

En la discusión actual en Uruguay sobre seguridad se llega a decir que para combatir al delito, si queremos que haya una policía, hay que permitir como cosa natural o como mal necesario los excesos policiales y el gatillo fácil. Si alguien sostiene que no hay ningún lugar en el mundo en que la policía no sea asesina, digamos: Islandia. 

Una cuestión similar se plantea sobre las fuerzas armadas. Hay una especie de naturalismo  que considera imposible la existencia de un Estado sin fuerzas armadas, cuando se pregunta  ¿acaso hay algún país que no tenga fuerzas armadas? 

Me encontré con esa pregunta hace unos días en la entrevista a Gonzalo Abella, candidato a la presidencia por Unidad Popular, un pequeño partido alternativo de izquierda, en el programa radial "Resonando"  .  Voy a intentar acá una respuesta. 

Hay en esa condición unos cuantos (25 estados independientes, algunos muy discutibles), pero vamos a tomar este caso. 

Islandia   es un país que tiene una población muy pequeña, 350 mil habitantes, aunque en superficie no es insignificante. Cualquier fuerza armada para ellos sería carísima, y totalmente inútil. De modo que decidieron no tener nada. 

Durante mucho tiempo hubo en Islandia gobiernos de derecha, afines al imperialismo yanqui. Para no derrochar en fuerzas armadas propias llegaron a un acuerdo de conveniencia. Islandia les "cedía su cuota militar" a cambio de protección. 

En 1951 por acuerdo entre Islandia y la OTAN, Estados Unidos formó, integró y dirigió las "  Fuerzas de Defensa de Islandia  ", en que había además soldados canadienses y de varios países europeos, y algunos civiles islandeses. Fue un hecho grotesco que "Islandia" invadiese con esta fuerza Irak y Afganistán. 

Hasta allí la cosa puede ser "una excepción que confirma la regla", aunque esa expresión sea un concepto equivocado. Pero la cosa cambió. Debido a diferencias crecientes y además al fin de la Guerra Fría, en 2006 EEUU cerró el boliche, incumplió unilateralmente en acuerdo, y se retiró. Desde entonces a ahora, Islandia carece de fuerzas  armadas en todo sentido. 

Es importante recordar que el proceso que llevó a la izquierda al gobierno se produjo en 2009, el retiro de EEUU fue previo. Puede pensarse que sin fuerzas armadas se carece de "soberanía" y no se pueden hacer cambios sociales. 

En 2008-2009 hubo una crisis financiera en Islandia a partir de la bancarrota de sus bancos privados. En relación a la economía del país fue la mayor crisis financiera de la historia mundial. La deuda externa era casi seis veces mayor al PBI. 


Esta crisis llevó a un cambio de gobierno en 2009, y luego se hicieron dos referéndums (en 2010 y 2011) sobre si el Estado debía hacerse cargo de la deuda de los bancos, en los dos ganó el NO. 

Entre otras cosas, no había militares que pudiesen dar un golpe. 

Pero lo que motiva esta nota es comentar algo que había ocurrido  antes   de esa crisis financiera. Islandia tuvo que pelear tres guerras,  sin   fuerzas armadas. 


En 1958, 1972 y 1976 Islandia vivió tres guerras, pero esa "fuerza de defensa" no participó para nada en ellas, era una fuerza militar para "defender a Islandia", pero cuando las papas quemaron, el país se las arregló sin ella. 

Fueron guerras por la defensa de sus recursos naturales, las llamada "guerras del bacalao", guerras navales libradas contra la "Reina de los mares" Gran Bretaá. 

El mar territorial de Islandia tiene unos caladeros en que chocan corrientes cálidas y frías provocando una gran liberación de oxígeno y por lo tanto una enorme población de plancton que alimenta muchas especies marinas. Eso era el botín de guerra. 

En esa zona se practica la pesca de arrastre, un tipo de pesca no selectiva y muy depredadora. No defiendo ese tipo de pesca para nada. Pero si un país la hace, al menos puede tomar la decisión de no hacerlo. Pero si es otro el que hace esa pesca en su mar territorial, ¿cómo evitar el saqueo? 

Ese es argumento más usado para pretender justificar que Uruguay tenga una marina de guerra. Uruguay no tiene una política pesquera de preservación de la fauna ictícola y todos los pesqueros son predadores, sean piratas o sean autorizados. Cuando agarran de vez en cuando algún pirata le ponen una multa que ni se acerca a los costos de la vigilancia ni tampoco evita que esa pesca continúe, de modo que todo ese argumento es una gran mentira. Pero volvamos a nuestro ejemplo. 

La causa de la guerra fue en cada caso la extensión en las millas náuticas de la franja de mar territorial, que Islandia amplió de 4 a 12 en 1958, a 50 en 1972, y a 200 en 1976, chocando siempre con la no aceptación británica de esos límites que restringían su pesca de alta mar. 

Gran Bretaña movilizó varias decenas de fragatas, destructores, barreminas y buques de suministros. Islandia no tiene marina de guerra, peleaba con cuatro o cinco lanchas patrulleras, muy viejas, y armó además algún barco pesquero.  Ganó Islandia.  

Recurrió a tres formas de combate. 

Uno: la presión diplomática internacional aprovechando los avances de ese tema en Naciones Unidas, intentando (y logrando al final) acuerdos en que se reconocía la soberanía islandesa en su mar territorial, y se autorizaba la pesca de barcos extranjeros pero limitándola por topes de captura. 

Dos: el puro y simple ir para adelante. Los barcos islandeses (que  NO ERAN   buques de guerra) cortaban las grandes redes de arrastre de los pesqueros británicos, los que tenían que movilizar grandes barcos de guerra para custodiar a los pesqueros. Como las redes de arrastreros de popa tienen tiene hasta 2000 metros de largo y por lo tanto son muy expuestas, la custodia de guerra hace que al final sea más caro pescar que el pescado. 

Tres: la extorsión, cuando no queda otra. En la tercera guerra del bacalao en plena Guerra Fría los yanquis tenían en Keflavík ( a unos 40 kilómetros de Reikiavik, la capital del país) una base aéreo-naval necesaria para vigilar el paso de submarinos nucleares soviéticos por el Atlántico Norte, Los islandeses la cancelaron e incluso la  ocuparon   (recordemos,  sin   tener fuerzas armadas), y la presión internacional sobre los británicos para que llegasen a un acuerdo fue enrome. 

Los islandeses no necesitaron fuerzas armadas para defender sus recursos naturales. 

Vamos a ver ahora un caso contrario, un país que quiere recuperar sus recursos naturales y "sus" fuerzas armadas se lo impiden:Argentina.

En 1958 fue electo presidente Arturo Frondizi. Había escrito un libro,  "Petróleo y Política",  en que planteaba la necesidad de nacionalizar los yacimientos de petroleo y explotarlos por parte del Estado. 

En su discurso por televisión al año de gobierno, Frondizi dice abiertamente que quiso cumplir con ese programa pero las fuerzas armadas se lo impidieron. Entonces, según sus palabras, "optó" por llevar adelante lo más importante, desarrollar la explotación del petróleo, pero renunciar a lo que en su (nueva) opinión era "lo menos importante", que fuese el Estado, y cedió la explotación a empresas extranjeras. Igual lo voltearon por un golpe en 1962. 

La historia del petróleo argentino tuvo otros capítulos posteriores, y es compleja. Pero la historia de la "defensa nacional" difícilmente pueda tener en ningún país una página más vergonzosa que esta. 

Hemos visto, por tanto, el caso de un país que defiende sus recursos naturales en una guerra  sin   tener fuerzas armadas, y el caso de otro que no puede hacerlo precisamente porque tiene fuerzas armadas. Volvamos a Uruguay. 

Argentina tiene unas fuerzas armadas que tampoco le sirvieron para ganar la Guerra de las Malvinas, pero al menos  parecían   que podían hacerlo. Uruguay ni eso. 

 

Cuando el enfermo mental de Tabaré Vázquez quiso defender no ya los recursos naturales sino la  entrega   de ellos, y se le ocurrió la idea de una posible guerra con Argentina, los valientes soldados de patria   de dijeron claramente "¡nosotros no vamos!!!". Tabaré quiso hacer como Islandia pero en la parte equivocada del cuento, ceder la "defensa" de Uruguay a los yanquis, tampoco en eso tuvo suerte, por suerte. 

La mayoría de los pueblos del mundo pagan un "impuesto de guerra por las dudas", algunos se las arreglan sin eso, en otros hay una apariencia de que llegado el caso eso podría terminar sirviendo de algo. No es el caso de Uruguay. 

Los partidos al servicio del orden burgués defienden la existencia de las fuerzas armadas, y siguen cargando ese "impuesto para la guerra imposible" a nuestro pueblo. 

 

¿Por qué ninguno de los "partidos alternativos" tiene en su programa el  desmantelamiento de las fuerzas armadas

 

Parece que estamos pagando un  IMPUESTO AL PREJUICIO IDEOLÓGICO.  

 

En este caso parece ser el prejuicio del criterio  socialdemócrata   de separar "programa mínimo" de "programa máximo", y mantener el mito del Estado-nación. 

Quiero declararle la guerra a ese prejuicio ideológico.  

Uruguay, estado pequeño en que las fuerzas armadas son inútiles y bastión de la reacción, puede prescindir HOY de esa carga onerosa. Pude ir por el camino de todos esos otros estados pequeños que han encontrado soluciones muy diversas, muchas de las cuales no compartimos en su forma concreta: los acuerdos diplomáticos para mantener su integridad territorial. Nosotros tenemos condiciones excepcionalmente favorables para hacerlo, y hacerlo bien.

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No me gustaría mudarme a Islandia, país casi sin sol. Ellos tienen que recurrir a la energía geotérmica, pero nosotros tenemos la eólica y la solar. Ellos tienen a veces que abusar de la pesca porque casi no tienen fauna terrestre, pero nosotros tenemos una tierra fértil. 

Pero, ¿por qué no copiarles algunas buenas ideas? 

  • No pagar la deuda externa ilegítima.
  • Bajar drásticamente la criminalidad, y que la policía no mate gente.
  • DESMANTELAR LAS FUERZAS ARMADAS.



 

 
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